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Este martes, el juez Nicolás Falkenberg dispuso la prisión preventiva para los policías Gabriel Lemos, Leonel Almada y Maximiliano Morgans, el gastronómico Alejandro Medrano y el relacionista público Andrés Kaipl. Los fiscales Laura Urquiza y Ezequiel Hernandez, de la Unidad de Delitos Complejos, solicitaron la medida en una audiencia que se extendió durante varias horas. La banda, integrada por policías de alto rango y civiles, cometía delitos en localidades de la costa como Arroyo Leyes y Los Zapallos.
Los abogados defensores de los imputados cuestionaron la calificación legal y la participación que se les atribuyen a sus defendidos. Solicitaron medidas alternativas a la prisión preventiva que fueron rechazadas por el magistrado. Falkenberg notificará los fundamentos de la resolución por escrito en el plazo de ley.
Los cinco imputados se encuentran sospechados de conformar una asociación ilícita que cometía violentos robos y entraderas en Santa Fe y la región. Utilizaban armas e indumentaria policial aportada por los propios agentes. La causa se desprende de la investigación por el copamiento a la subcomisaría de Arroyo Leyes, perpetrado en noviembre de 2022.
Los policías y los civiles fueron acusados de haber cometido tres entraderas entre 2020 y 2022. Uno de los atracos tuvo lugar en una vivienda de la ciudad de Santa Fe. Allí, los delincuentes abordaron a la dueña de casa, le exigieron dinero y elementos de valor y se alzaron con 180.000 pesos y un teléfono celular. El segundo robo ocurrió en una vivienda rural del kilómetro 30 de la ruta 1, en jurisdicción de Los Zapallos. En este caso, los ladrones abordaron al dueño, al cual le exigieron la entrega de dólares. El tercer robo ocurrió en una propiedad del kilómetro 482 de la ruta 11, donde simularon un falso allanamiento y se alzaron con 90 mil pesos, dos celulares y la llave de la camioneta de la víctima.
En el último robo, la víctima fue subida a la camioneta y trasladada unos kilómetros hasta un descampado de la zona sur de Recreo, donde fue abandonada. En este caso, el policía Gabriel Lemos, que oficiaba como jefe de la Comisaría 16 de Recreo, se hizo presente en la dependencia para darle aviso a la banda sobre posibles procedimientos que pudieran frustrar el episodio delictivo. La banda utilizaba la indumentaria policial que los propios agentes les facilitaban para cometer los delitos.







