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Tras el cierre de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, el embajador deportivo Germán Chiaraviglio y el cuerpo de voluntarios resaltaron el histórico acompañamiento del público, el calor humano y el impacto educativo en miles de jóvenes.
Luego de 15 jornadas a puro deporte, la Provincia y la Municipalidad presentaron el balance oficial de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Entre los testimonios más destacados estuvo el de Germán Chiaraviglio, exatleta y embajador deportivo del certamen, quien cumplió un rol activo en la difusión y acompañamiento de las disciplinas en el CARD, coronando su labor con la entrega de una medalla de oro honorífica a Capi, la popular mascota oficial.
Durante la conferencia, Chiaraviglio valoró el esfuerzo colectivo y la respuesta de la ciudadanía: «El trabajo en equipo que se hizo fue magnífico y la gente respondió de manera increíble para que estos juegos hayan sido más mágicos», expresó. Asimismo, destacó el comportamiento de las tribunas santafesinas: «Me sorprendió el acompañamiento de la gente que llenaba estadios y aplaudía con respeto a deportistas de otros países, lo que habla de la calidez que tenemos como sociedad».
El impacto educativo: más de 200.000 chicos en las sedes
El exgarrochista hizo especial hincapié en el legado social y pedagógico que dejó el evento internacional, señalando la masiva participación de las instituciones educativas de la región.
«Más de 200.000 chicos pasaron por las sedes desde escuelas públicas, privadas, rurales, hospitalarias y especiales», detalló Chiaraviglio. Los alumnos llegaron informados sobre las delegaciones y disciplinas, convirtiéndose en el corazón de los Fan Fest y consolidando —según remarcó el referente— un legado tan importante como las obras de infraestructura realizadas para la competencia.

La voz de los anfitriones: la experiencia desde adentro
Por su parte, los representantes del cuerpo de voluntarios —que sumaron unos 1.300 en la capital y 5.000 en toda la provincia bajo el programa «Modo Anfitrión»— compartieron sus sensaciones tras semanas de intensa actividad en acreditaciones, prensa y logística.
Mauro Preattoni, uno de los voluntarios, definió la vivencia como una enorme satisfacción personal: «Fueron días largos y agotadores, pero volvíamos a nuestras casas con ganas de volver al otro día. Disfrutamos de la calidez humana de los atletas y del público». En sintonía, Marisel Arn destacó el vínculo creado entre todos los actores del evento: «Nos llevamos muchísima experiencia y creo que formamos una gran familia entre todos, más allá de los voluntarios. Estamos muy felices de que todo haya salido como salió», concluyó.







