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Ocho alumnas resultaron heridas al saltar desde el primer piso tras confundir la explosión de un neumático con un tiroteo. El dramático episodio reavivó las profundas secuelas psicológicas que dejó el trágico ataque armado ocurrido en marzo.
Un momento de extrema tensión se vivió en la Escuela N° 40 Mariano Moreno de San Cristóbal cuando el estallido de la cubierta de un camión que circulaba por las inmediaciones alteró por completo la rutina escolar. Al escuchar la fuerte detonación desde el exterior, un grupo de adolescentes de entre 13 y 17 años entró en pánico y tomó una drástica decisión.
Tal como detalló el ministro de Educación provincial, José Goity, la explosión hizo temblar los vidrios y, mientras la mayoría evacuaba hacia el patio, los alumnos de un curso ubicado en el primer piso se arrojaron por la ventana, cayendo sobre un parasol que cedió ante el peso.
El parte médico y la asistencia a las estudiantes afectadas
Como saldo de la desesperada evacuación, ocho menores debieron ser trasladadas de urgencia al nosocomio local. Desde el ámbito sanitario se confirmó que cuatro de las jóvenes recibieron el alta médica inmediata al no presentar lesiones físicas, aunque sufrieron severos cuadros de pánico. En tanto, las cuatro restantes quedaron bajo observación médica; entre ellas, una alumna debió ser derivada al hospital de Rafaela a raíz de una fractura de clavícula, mientras que el resto presentó cortes en el rostro y golpes de carácter leve, encontrándose todas fuera de peligro.
Las secuelas inevitables de una comunidad marcada por el dolor
El dramático episodio no tardó en vincularse con el antecedente trágico que marcó a la institución el pasado 30 de marzo, cuando un alumno ingresó armado y causó la muerte de un estudiante de 13 años además de herir a otros siete. En sintonía con esto, el periodista local Carlos Lucero remarcó en declaraciones radiales que «acá el tema central es la psicosis y los problemas que quedaron después de lo que pasó». Por su parte, el titular de la cartera educativa reflexionó que lo ocurrido forma parte de las secuelas emocionales que arrastra la comunidad y confirmó que las clases debieron suspenderse momentáneamente mientras se evalúa el momento adecuado para retomar las actividades.







