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Luego de la caída ante España en la final de la Copa del Mundo, miles de santafesinos se volcaron espontáneamente a las calles de la capital provincial para reconocer el legado de la «Scaloneta» y celebrar el subcampeonato.
La desazón por el resultado deportivo no pudo opacar el sentimiento de pertenencia. Inmediatamente después del pitazo final que sentenció la derrota de la Selección Argentina ante España en la definición del Mundial 2026, la ciudad de Santa Fe se convirtió en el epicentro de un fenómeno de gratitud colectiva. Lejos de la frustración, el ambiente en la capital provincial estuvo marcado por el reconocimiento a un plantel que, durante años, se convirtió en protagonista de la historia grande del fútbol.
Una multitud en Bulevar Gálvez
El epicentro de los festejos fue la tradicional esquina de Bulevar Gálvez y Rivadavia. Apenas terminó el encuentro, una marea de vecinos comenzó a congregarse de forma espontánea, desafiando el golpe anímico de la derrota. Con banderas, camisetas albicelestes y cánticos, miles de personas transformaron la tristeza en una manifestación de orgullo.
La postal fue de unidad: familias enteras, grupos de amigos y niños coparon las calles céntricas en un clima de absoluta tranquilidad, priorizando el festejo por el camino recorrido por el equipo nacional antes que el resultado adverso en el marcador.
El reconocimiento a un ciclo histórico
Si bien el subcampeonato del mundo dejó un sabor agridulce, el mensaje de los santafesinos fue claro: gratitud. En las charlas y los abrazos compartidos en la vía pública, el tema central no fue el análisis táctico de la final, sino el agradecimiento profundo hacia el ciclo de la «Scaloneta».
El respaldo de los santafesinos ratificó el vínculo inquebrantable entre el hincha y un equipo que, más allá de la final perdida, logró consolidar una identidad que sigue generando orgullo en cada rincón del país. La jornada en la ciudad dejó en claro que, para los seguidores, el valor de este grupo trasciende los trofeos y se asienta en la entrega demostrada en cada cita mundialista.







