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Un choque de lanchas en el Paraná dejó un saldo fatal durante la noche del sábado, en medio de la denominada «Fiesta Malibú», un evento náutico sin reglas ni controles oficiales. La víctima fatal fue Adrián Javier Taborda, de 35 años, mientras varias personas resultaron heridas.
El trágico suceso ocurrió en el kilómetro 585 del río Paraná, cerca de la Isla La Paciencia, donde cada verano se reúne un grupo multitudinario de embarcaciones para celebrar una fiesta que no cuenta con organización formal, permisos ni medidas de seguridad. Según relataron navegantes de la zona, esta reunión, que se divulga boca a boca, ha crecido con los años hasta convertirse en un punto de descontrol y riesgo.
LA PELIGROSA INFORMALIDAD DE LAS REUNIONES
La «Fiesta Malibú» se caracteriza por su absoluta falta de regulación. Según testimonios de veleristas locales, no hay seguros, organizadores oficiales ni infraestructura que garantice la seguridad de los asistentes. Las embarcaciones llegan cargadas de bebidas alcohólicas, generadores eléctricos y luces, lo que convierte el evento en un espectáculo llamativo pero caótico.
A esto se suma la ausencia de controles efectivos por parte de las autoridades. «Prefectura no puede controlar la cantidad de lanchas ni a los conductores, muchos de los cuales manejan en evidente estado de ebriedad», expresó un navegante que frecuenta la zona.
EL FATAL DESENLACE Y LAS LECCIONES NO APRENDIDAS
El sábado por la noche, dos lanchas colisionaron violentamente, provocando la muerte de Taborda y dejando múltiples heridos. Testigos aseguran que en el ambiente desorganizado de la fiesta, el desenlace parecía inevitable. La falta de organización y supervisión no solo generó un evento inseguro, sino que expuso a los participantes y a terceros a riesgos innecesarios.
INVESTIGAN RESPONSABILIDADES
Las autoridades locales y la Prefectura Naval están investigando el choque, mientras crecen las críticas hacia la falta de medidas preventivas. Especialistas en navegación y vecinos del área demandan una regulación más estricta y la intervención de los entes responsables para evitar que tragedias como esta vuelvan a ocurrir.
EL FUTURO DE LAS REUNIONES NÁUTICAS EN EL PARANÁ
La Fiesta Malibú refleja un problema recurrente en los espacios públicos no regulados: el choque entre el deseo de libertad y la necesidad de seguridad. Este evento, que podría ser una oportunidad de esparcimiento, se ha convertido en un símbolo de descontrol y negligencia que, en esta ocasión, cobró una vida.
Las investigaciones continúan, pero la pregunta sigue en el aire: ¿cuántas tragedias más deben ocurrir antes de que se tomen medidas concretas?